Hace siglos que la figura de Jaime I ha hecho correr ríos de tinta para hablar de su egregia figura, de un monarca que no fue famoso sólo por conquistar tierras, sino también corazones.
El objetivo de este libro, que se puede leer casi como una novela, es dar voz a quien la no tuvo, sus damas, desde sus mujeres legítimas hasta las
amistançades o amantes, ya que cada una representó un nuevo reto personal y político para el hombre. Escuchémoslas individualmente y miremos los hechos con sus ojos: sabremos cuáles debían haber sido sus sentimientos, quien fue el hombre con quien, al menos durante un tiempo, unieron sus vidas, qué trayectorias y como éstas fueron interrumpidas por la sombra de otra mujer, quizá de más alto rango, quizá más joven, quizá incluso más guapa.
En cada etapa de la vida del monarca, una mujer le iluminó el camino hacia la gloria, señoras de alta condición, pero humanamente muy diferentes. Desde la sensible y miedosa Eleonor de Castilla a la desinteresada y diligente Sibila de Saga, pasando por la alocada y orgullosa Aurenbiaix d’Urgell, la complaciente esposa Violante de Hungría, la olvidada Blanca de Antillon, la insistente Berenguera Ferrandis, la amigable y práctica Guillema de Cabrera, la dulce Berenguera Alfonso o la digna y paciente Teresa Gil de Vidaure.
Antes será necesario ver cuál era la situación de las mujeres en el siglo XIII y la dinastía especialmente la femenina, que precedió y configuró la persona del rey Jaume I.
Recortes de prensa
Pasiones monacales | Jaume I, a ocho siglos vista 
Entrevista 